Nuestra Historia

Breve reseña  histórica de la Parroquia Madre del Buen Pastor

 1.      Los terrenos que en la actualidad forman la demarcación de la Parroquia Madre del Buen Pastor  hasta 1950 fueron atendidos pastoralmente por la Parroquia de San Fermín, en cuyos límites estaba comprendido, también, el barrio de las Carolinas y una parte de lo que hoy es Orcasitas.

 2.      Por aquella época, el entonces párroco de San Fermín, D. Paulino, en un encuentro casual con el Padre Laureano de las Muñecas, le sugirió la posibilidad de ocuparse bien de Las Carolinas o bien de Orcasitas. El Padre Laureano quedó en pensarlo, hasta que, finalmente, por caminos que ahora no hace al caso contar, recibió del Patriarca el encargo de prestar asistencia religiosa al Barrio de las Carolinas, distante del templo de San Fermín cerca de dos kilómetros.

 3.      Desde esa fecha hasta 1970 el Padre Laureano, auxiliado pronto por las Misioneras Franciscanas del Suburbio,  congregación que había sido fundada por él mismo, desarrolló una intensa labor pastoral y asistencial  en ese barrio y desde él en toda la zona.

 4.      Mientras tanto, al hilo de la enorme emigración que llegó a Madrid en los años sesenta, entre la Colonia de San Fermín y el Barrio de las Carolinas surgieron dos nuevas colonias: La de San Mario y la de la Virgen de la Antigua, separadas, entonces, de San Fermín por unos sembrados y unidas, en cambio, con las Carolinas por algunos caminos de tierra y, sobre todo, por una serie de chabolas de reciente «edificación»[1].  Visitó la zona el Sr. Arzobispo D. Casimiro Morcillo y en diálogo con el Padre Laureano acordaron que ese conjunto se convirtiera en parroquia desgajada de la de San Fermín,  para lo cual dio orden de que se iniciasen los trámites oportunos.

 5.      Sin esperar a que las gestiones llegaran a su término, el Padre Laureano, con el consentimiento de D. Casimiro, comenzó a atender espiritualmente a los nuevos vecinos, para los cuales celebraba misa los domingos en la calle, entre los bloques de la Colonia Virgen de la Antigua, al tiempo que iniciaba las gestiones para que el Ayuntamiento cediera un terreno en el que poder edificar el complejo parroquial[2]. Pero antes de que hubiera contestación alguno, instaló el templo parroquial en la antigua casa del guarda de las obras, recinto en el que todavía hoy continuamos celebrando nuestras liturgias.

 6.      El 20 de Julio de 1972, con la firma del Cardenal Tarancón, fue erigida canónicamente la nueva parroquia con el nombre de Madre del Buen Pastor y de su cuidado se encargó no al Padre Laureano, que estaba a punto de cumplir  82 años, sino a otros dos Padres Capuchinos: El Padre Idígoras, como párroco, y el Padre Darío, como coadjutor. A ellos corresponde el mérito de haber puesto en marcha la parroquia y el de haber empezado a atraer hacia ella a los vecinos recién llegados.

 7.      La presencia de los capuchinos en el barrio duró hasta 1978, a partir del 4 de Noviembre de ese año se hizo cargo de la Parroquia el sacerdote diocesano D. José Cruz León  (Pepe) y desde el 19 de Mayo de 1980 contó con la colaboración del también sacerdote diocesano D. Ángel Manzaneque Romero. Bajo la dirección de estos dos sacerdotes conoció la parroquia momentos de intensa actividad pastoral, siendo, con todo, lo más destacable el clima de familiaridad que lograron crear en torno al pequeño templo parroquial y el profundo cariño y respeto que por este humilde recinto consiguieron que sintiera y siga sintiendo gran parte de la feligresía que acude a él[3]. Y, al tiempo que todo esto sucedía, realizaron, también, aunque sin éxito, numerosas gestiones tendentes a lograr unas instalaciones más amplias y dignas.

  8.      El período más difícil de la historia parroquial fue el que se vivió entre el 1 de Octubre de 1991 y el 25 de Mayo de 1992. El entonces Vicario de la zona, D. Joaquín López de Andújar y Cánovas de Castillo, nombró como párroco a D. Ángel Igualada Ballesteros, a quién debía ayudar el sacerdote D. Miguel González González, pero sin haber dejado resuelto el tema de qué papel le tocaba jugar a D. Ángel Manzaneque Romero, al que no había dicho ni que se quedara ni que se fuera. Y, además, a los nuevos encargados de la parroquia les encomendó la tarea de fusionarla con la de San Fermín. Tan pronto como lo intentaron, una parte de la feligresía, la más metida en las actividades parroquiales, conocedora de estos planes, se alzó contra ellos y se desataron las hostilidades. A las pocas semanas hubo cambio de Vicario y a los pocos meses D. Miguel González se marchó de la parroquia, dejando a D. Ángel Igualada sólo en medio de la contienda. Vivió toda esta refriega el nuevo Vicario, D. Juan José Rodríguez Ponce.

 9.      El 22 de Mayo de 1992, a propuesta del Vicario, el entonces coadjutor de la Parroquia de San Mateo, D. Jesús María López Sotillo, aceptó sustituir como párroco a D. Ángel Igualada y el día 25 del mismo mes fue nombrado para tal misión por el Cardenal D. Ángel Suquía, con el encargo de incorporarse inmediatamente para pacificar los ánimos y garantizar que la parroquia iba a recuperar su identidad propia. La sustitución se produjo en los primeros días del mes de Junio y, desde entonces, el nuevo párroco, contando nuevamente con la colaboración de D. Ángel Manzaneque Romero, trató de que la parroquia recuperara la tranquilidad interna y volviera a desarrollar con normalidad todas sus actividades, cosa que se ha ido consiguiendo poco a poco.

 10.  Desde entonces y al cabo de casi nueve años se ha logró la ampliación de las instalaciones parroquiales y se hicieron  infinidad de gestiones hasta conseguir que dentro del Plan General de Urbanismo se reserve una parcela para la construcción de un complejo parroquial digno.

11.   Con D. Gil González Hernán como Vicario, en Julio de 1993  el Sr. Cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela  firmó una rectificación de límites parroquiales, merced a la cual el barrio de las Carolinas, tan vinculado a la historia de nuestra parroquia, pasa a ser jurisdicción de la parroquia de la Fuencisla y los límites de la nuestra se extienden hacia el sur, hasta la Calle Navascués, zona que desde antiguo, aunque enclavada en los límites de San Fermín, ha tenido tendencia a vivir su fe en Madre del Buen Pastor.

 12.  La parroquia con la nueva demarcación cuenta actualmente una feligresía, once mil habitantes. El núcleo que forma la feligresía ha cambiado sustancialmente, con el grupo fundador del barrio se le debe sumar, la migración en especial la  de países  latinoamericanos, y la población de etnia gitana.

 13.  En    Jesús M. López Sotillo es remplazado por Ángel Parraga  que estuvo como párroco durante varios años.

 14.  En Marzo de 2007 llega como párroco Carlos Mario Toro Bedoya (misionero Verbum Dei), que es acompañado por el vice párroco Lorenzo        y actualmente por Alfonso. En el mismo mes de Marzo de 2007 el Ayuntamiento firma con el Arzobispado las escrituras del terreno donde estará ubicada el nuevo complejo parroquia y se comienza los trámites para el permiso de obras.  Un grupo de arquitectos interesados por la obra que se hace en el barrio, se encarga de elaborar los planos y presentarlos al Arzobispado. El Octubre 2008 se pide el permiso de obras que fue denegada por irregularidad en la calificación del terreno. La obra queda paralizada hasta el día de hoy.

  Jesús María López Sotillo y Carlos Mario Toro